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Maktub: ¿Va en serio?

Ficha técnica

Manolo (Diego Peretti) es un hombre de familia que está cansado de su trabajo y de su vida rutinaria, hasta que conoce a Antonio (Andoni Hernández) un chico con cáncer de médula que rebosa ganas de vivir. Ambos entablan una bonita amistad que supondrá dar un gran giro a la vida familiar de Manolo, sobretodo una vez que invita a éste a pasar la Nochebuena con su familia.

Cartel de Maktub. Fuente: defanafan.com

Yendo al grano, los únicos actores que se salvan son Aitana Sánchez- Gijón, Amparo Baró y Diego Peretti, en ocasiones. Andoni Hernández hace una interpretación pésima y poco creíble y Diego Peretti se pasa toda la película con el mismo gesto de desconcierto. A pesar de que considero a Amparo Baró una de las actrices que ha interpretado mejor en el film, he de reconocer que su papel no se diferenciaba demasiado al de Sole en “7 vidas”, de hecho, creía que se llamaba así también en Maktub (irónico, ¿no?)

Cuenta con las apariciones estelares de Laura Esquivel, la protagonista de la serie “Patito Feo”, y Jorge García, de la serie estadounidense “Lost”, que practicamente, no aportan nada al film.

Jorge García. Fuente: yonomeaburro.blogspot.com

La película sigue, como si dijéramos el hilo de la enfermedad de Antonio, que acaba muriendo, convirtiéndose el film en más tragedia que comedia, teniendo en cuenta, también, las interpretaciones y los intentos cómicos, que se quedan ahí, en intentos.

En la película pasan varias cosas graciosas desde el punto de vista interpretativo, y como no, irónico. Hacia la mitad del film, presentan al personaje de Merche (Amparo Baró), que vive en una residencia y cuenta con una compañera-chacha, Puri (Mariví Bilbao) que disfruta sirviéndole como si de una marquesa se tratara y llamándole “Señora”. Bueno, pues Mariví presenta en esta secuencia padecer parkinson, pero parece ser que se tenía que deber a un mal día de Puri, porque posteriormente desaparece.

Aitana Sánchez-Gijón y Diego Peretti. Fuente: sensacine.com

No puedo dormir tranquila sin antes comentar las apariciones paranormales del film. Manolo, tras caer de un escenario en una boda, comienza a ver una “gorda” por todas partes, que luego acaba siendo la tía de Canarias de Antonio. ¿A qué viene eso?¿Qué pinta en toda esta historia?. Luego, Manolo conoce a una enfermera en el hospital cuando va a ver a Antonio, Lupita (Rosa María Sardà), que acaba siendo un espíritu. Sí, como lees. ¿Qué se supone que representa? ¿El espíritu de la Navidad? No añadiré nada más porque me parece muy inconexo y absurdo.

Mariví Bilbao, Enrique Villén y Amparo Baró. Fuente: hola.com

Como he dicho, el film contiene más de tragedia que de comedia. Escasean los momentos dignos de una carcajada, y lo más irónico de todo, es que me reí más con Mariví Bilbao (Puri), que con los intentos de los demás actores, a pesar de que ésta sólo tenía una puñetera frase.

El mensaje de la película es el poder del destino, de ahí la palabra Maktub, que en árabe significa que la “ley del destino”. Y es por eso, por el destino, por el que esta película se ha visto destinada al fracaso. Le concedo un 3 de 10.

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Verbo: una apuesta arriesgada

Ficha técnica

Sara es una adoelscente de 15 años que no encuentra sentido a la vida. Soporta cada día la banalidad de su entorno, conviviendo con sus propios miedos e inseguridades. A pesar de ello, está segura de que hay algo más, de que debe existir algo más. Su desencanto le lleva a obsesionarse por unas señales que va interpretando allá donde va. Estas pistas le llevarán hacia un mundo paralelo, cuyo descubrimiento significará encontrarse a sí misma y crecer. 

Película "Verbo". Fuente: heraldo.es

Verbo es la película de Eduardo Chapero-Jackson, estrenada el 4 de noviembre de este mismo año. Su director, quien goza de muy buena reputación en el cortometraje, se estrena en el largometraje, acompañado por Miguel Ángel Silvestre (Líriko), Alba García (Sara) y Verónica Echegui (Medussa).

Chapero nos invita a reflexionar, de la mano de una adolescente que no encuentra el significado de su existencia en nuestro mundo. El director retrata a una sociedad plana y desinteresada, donde nos movemos de forma aleatoria, sin sentido. La película se desarrolla en el extrarradio, donde la naturaleza, a veces, brilla por su ausencia, y donde el encanto huye por las esquinas y baldosas de los edificios.

Sara es la víctima colateral de esta situación: vive en una familia aparentemente normal, pero no encuentra en ella un sustento vital; tampoco en la escuela, donde sólo encuentra vacío. Ella representa los sentimientos de muchos adolescentes desesperanzados, ante un futuro que ven incierto  y borroso; porque es la esperanza, precisamente, uno de los ejes centrales de la película, junto un llamamiento al individualismo y la belleza.

Sin lugar a dudas, Verbo es un grito de alerta por parte de Chapero,  una sociedad apática que se ha visto arrollada por el consumismo y el materialismo, y sufre las consecuencias del “progreso” sobre las que no nos hablaron. Ante ello, una petición: “Devolvednos la belleza” (en la última escena del film).

Actores de "Verbo". Fuente: returns222.com

Sin embargo, la tesis del director no queda nítida en la película: el espectador se ve abrumado por unos sucesos inconexos, que afectan negativamente a la brillante idea que intenta reflejar en cada secuencia. Un ejemplo de ello: Sara emprende un viaje en el que se encuentra a una serie de personas cuyas identidades y orígenes no se vislumbran en el film; esto, como otros ejemplos, resultan confusos para  el espectador, que se despista e irremediablemente pierde el interés  por lo que ve.

Alba García (Sara) lleva a cabo una buena interpretación, digna de mención, una verdadera sorpresa, teniendo en cuenta el papel que interpreta. En cuanto a Miguel Ángel Silvestre, ejecuta una correcta interpretación, sin mayor mención. La fotografía, eso sí, es excelente. Como digo, vale la pena ver el film sólo por el mensaje de Chapero, la fotografía y la interpretación de la protagonista, a quien auguro un futuro interesante en el cine español. (6/10)

Trailer de “Verbo”:

“Mientras Duermes”: lo que nunca podrías esperar viviendo en un bloque de pisos

Ficha técnica

“Mientras duermes” es el último film de Jaume Balagueró, donde Luís Tosar interpreta a un conserje de una comunidad de vecinos no demasiado contento con su vida. César, que asi se llama el conserje, afirma haber nacido sin la capacidad de ser feliz, y lo único que le reconforta es saber que los que le rodean también son desgraciados. Por ello, espía todos los movimientos de sus vecinos, y muy en especial los de Clara (Marta Etura), la joven alegre y positiva del 5ºB. César tiene una obsesión enfermiza con la joven hasta el punto que cada noche se adentra en su apartamento con tal de dormir con ella. Éste confiesa todos sus planes y deseos a su madre enferma, que llora de impotencia ante las perversidades de su hijo. Él intentará en todo momento hacerla infeliz, pero el positivismo de la joven y una niña de la comunidad se lo pondrán muy difícil. Cesar crea así un juego peligroso que podría volverse en cualquier momento contra él.

Cartel de "Mientras duermes". Fuente: LaButaca.net

Luís Tosar nos ha deleitado, una vez más, con una interpretación excelente, aunque su papel dejara mucho que desear al de Mala Madre en la “Celda 211”. Al actor gallego, el papel le viene “pequeño”. Un papel que podrían haber hehco otros actores españoles con una interpretación correcta y creíble, un nivel equilibrado al tipo de película y al guión. Tosar “lleva” toda la película, es quién, gracias a sis miradas y gestos, añade el destello del suspense que escasea generalmente en toda la película.

El guión, de Alberto Marini, es sencillo, plano y escueto, muy de teatro de barrio, donde las frases son cortas, el vocabulario poco cercano, y las conversaciones carecen de naturalidad. En cuanto a la música, es, definitivamente, inadecuada. Rompe con el género y produce confusión y desconcierto en el espectador, que no sabe si la película es una comedia o es toda una ironía.

Marta Etura ejecuta una interpretación correcta, no demasiado mencionable, y en ocasiones es poco creíble en su papel de joven risueña. El gran hallazgo del film, sin duda, es Iris Almeida, en el papel de Úrsula, niña que conoce las prácticas de César y se divierte manipulándo a éste. La joven es increíblemente correcta en su papel de preadolescente fría y despiadada.

Cesar en el piso de Clara. Fuente: laestadea.com

Por otro lado, cabe destacar el juego de luces y sobras en la película, que permite identificar el ambiente con la personalidad o persona a la que está asociado (sombra en César y luz en Clara). La película nos sitúa desde primer momento en la perspectiva del conserje, hasta el punto en que en algunos momentos el espectador se compadece de él. El film nos muestra las dos caras del perturbado conserje: la debilidad, la infelicidad; y su calmante, las desgracias de Clara. Éstas dos motivas todas sus acciones y poducirán, en última instancia, que César no pueda con su propio juego y adopte un matiz arriesgado, con el que se mostrará expuesto a riesgos que requerirán una serie de respuestas por su parte.

La historia, por su propia naturaleza, llama al suspense y atrapa al espectador, pero el guión y la escenografía le impiden que su mente vaya más allá y se regodee en un mundo donde las preguntas y la intriga son las protagonistas.(un 6/10)

El yugo de la posquerra española: “La voz dormida”

Ficha técnica

Pepita (María León) se traslada de Córdoba a Madrid en plena posguerra para estar más cerca de su hermana Hortensia (Inma Cuesta). Ésta se encuentra presa y embarazada de siete meses en una cárcel de mujeres. El marido de Hortensia, Felipe (Daniel Holguín) se haya en la sierra junto a otros camaradas comunistas, entre ellos, Paulino, un valenciano que se enamora de Pepita. Ambos comienzan una relación en una época donde el amor ya ha huido de la mordaza del franquismo. Ortensia es juzgada a muerte, una sentencia que se consumará después del parto. Ante ello, Pepita intentará que le entreguen a su sobrina.

Cartel de "La voz dormida". Fuente: peliculasdecine.net

“La voz dormida” es una película del sevillano Benito Zambrano, que nació a raíz de que la novela de Dulce Chacón cayera en sus manos. La historia plasma la sensibilidad femenina ante la represión y miseria de la España de los cuarenta. Es una historia de posguerra, que como muchas otras encojen el corazón, y no lo sueltan hasta que pueden leerse los créditos.

El reparto está compuesto por actores generalmente jóvenes (Inma Cuesta, María León, Marc Clotet y Daniel Holguín) que en primera instancia no daban demasiadas garantías al film; pero ese hecho cambia radicalmente con la aparición del personaje que representa María León: una chiquilla de pueblo miedosa y con mucho desparpajo que nada quiere saber de política. Inma Cuesta interpreta a Hortensia, una mujer testaruda en sus convicciones políticas que se niega a ceder un milímetro ante la opresión de las celadoras y del nuevo orden que ha surgido tras el fin de la Guerra Civil. Marc Clotet y Daniel Holguín interpretan a Paulino y Felipe, respectivamente. Son dos comunistas que ven reprimidas sus iniciativas al final del film.

Hortensia en la reja donde puede hablar con Pepita en el horario de visitas. Fuente: culturamas.es

El resultado de la interpretación de los actores ha supuesto una sorpresa muy favorable para algunos, llegando a ser muy especial, al congregarse un reparto tan variado de actrices españolas, para enfocar el sufrimiento femenino de ambas partes, tanto del bando republicano como del falangista. Como escena destacada, mencionaré la que se encuentran Hortensia y su hija junto a una de las carceleras en la iglesia de la prisión, minutos antes de la ejecución de la reclusa. Su carcelera le concede un minuto de charla, donde ambas comparten sus penurias.

Le concedo un 8/10 a tan magnífico y sobrecogedor film, que como otras películas españolas cuyo tema abarca la Guerra Civil o la época de posguerra en España, presentan una problemática: un público limitado. Y eso es un problema en un tiempo en el que la globalización (las grandes productoras norteamericanas concretamente), y su mirada universal y generalista, es el principal espectador.