Crepúsculo: el amor mitificado y sexista

Las películas de la saga Crepúsculo han sido unas de las más taquilleras del mundo junto a las de Harry Potter, y no es de extrañar teniendo en cuenta el fenómeno fan que ha generado y la historia que encierra. El bestseller, como también las películas, van dirigidas al público adolescente, entre 14 y 18 años, que se ven atrapados por una historia muy seductora:

Bella es una chica normal, podríamos decir que “del montón”, que no encaja en la realidad que le rodea. Cuando su madre se casa, Bella se traslada al pueblo de Forcks, donde vive con su padre. Su traslado le hace reencontrarse con su viejo amigo Jacob, quien empieza a ver a la chica con otros ojos. En el instituto conoce a Edward un chico apuesto que guarda un oscuro secreto: es vampiro. Ambos se enamoran y comienzan un romance, cuyo apoteósico final acaba siendo una boda y el nacimiento de un hijo.

Bella y Edward. Fuente: turevista.blogspot.com

Algunos periodistas y críticos han hablado de la saga, analizando su contenido y los valores que trasmite hacia los pre-adolescentes (su público más mayoritario y a la vez el más vulnerable). Para mi gusto, se ha tratado poco de uno de los aspectos más importantes y llamativos de la película: el sexismo. Es uno de los elementos  que protagoniza muchas veces campañas publicitarias, a favor y en contra, claro está (visualicemos la publicidad de AXE). Pero llama mucha la atención que el sexismo de Crepúsculo haya sido tan “desapercibido” por los medios, y sobretodo por los jóvenes.

Algunas asociaciones de mujeres ya se han mencionado sobre el tema, como el Instituto Andaluz de la Mujer, que cita a estas películas como un mal ejemplo para los jóvenes que las ven.

Edward, Jacob y Bella. Fuente: esmas.com

Crepúsculo reproduce, sin lugar a dudas, un romance más propio de un cuento medieval y renacentista, que uno real: un amor puro e imposible, cuyos amantes no pueden estar el uno sin el otro en todo momento, y cuyas vidas están repetidamente en juego; pero claro, como es de esperar, el amor siempre triunfa. Bella encarna totalmente a la mujer medieval, pálida, frágil y melancólica (por no hablar de su nombre), y Edward el ideal de héroe y amante que salva a su damisela ante cualquier peligro.

¿Es creíble ese tipo de amor? ¿Es sostenible el tipo de relación que mantienen ellos dos? Lo cierto es que el personaje de Edward Cullen es muy controvertido, y me sorprende que no nos hayamos escandalizado aún. Su actitud es muy obsesiva y controladora, especialmente en el libro, ya que en un film es imposible poder captar toda la esencia de una narración como tal. Repasemos algunos de los elementos que forman parte de la personalidad de Edward:

CELOS:  Edward siente unos celos enfermizos hacia el mejor amigo de Bella, Jacob, hasta el punto en que Bella le tiene que preguntar cada vez que se lo encuentra si puede ir con él. Un ejemplo de ello lo encontramos en “Eclipse”, cuando Bella planea visitar a Jacob sin Edward, y cuando éste se entera, quita una parte esencial de la camioneta de Bella, y soborna a su hermana Alice para que mantenga a Bella en la casa.

AISLAMIENTO: Los celos son una técnica de control, y a menudo va también con el aislamiento. Edward critica la superficialidad de los compañeros de la joven, y al final ella opta por centrarse en éste. Cuando él la abandona, Bella queda aislada y sin amigos. Ese hecho hace que Bella crea que sólo puede tenerle a él, porque no tiene a nadie más que la quiera.

EL ABANDONO: Abandonar a alguien es otra táctica de control. Queda comprobado que una persona maltratada durante mucho tiempo acaba necesitando a éste, llegando a la conclusión de que su vida vale menos sin él. Edward acaba dejando a Bella en “Luna Nueva” por su “seguridad”. Ella entra en un estado depresivo que se amansa con la compañía de Jacob, pero definitivamente se cura con la reaparición de Edward, dando a entender que sin él, Bella no podría haberse repuesto y su vida no tendría ningún sentido. Por no hablar de los respectivos ataques suicidas post-ruptura.

Bella y Edward. Fuente: dalelujo.com

¿Qué clase de valores está trasmitiendo la saga a los pre-adolescentes? Que el amor es algo idílico e inquebrantable; que sólo puede haber un amor verdadero; que cuando lo encuentras debes entregarlo todo desinteresadamente; y que el matrimonio es la forma de demostrar el verdadero amor… Unas ideas descabelladas que se alejan de la realidad, y sólo fomentan que los jóvenes den esos mismos pasos, y que en su mayor mayoría, lamentablemente se equivoquen.

¿Qué nos queda? La labor que nos queda a los que pretendemos ser narradores de realidad y a los que interpretan el arte, es desmitificar de alguna manera el amor idílico y eterno que intentan reflejar en algunas obras, con tal de que las mentes jóvenes no se equivoquen y tengan claro sus sentimientos e intenciones.

Está claro que es entretenido recrearse en ese ideal romántico que nos ofrece la saga Crepúsculo, pero desgraciadamente (o afortunadamente), no es real. ¿O es que preferimos esforzarnos en creer que existe?

EJEMPLOS

Edward propone a Bella que se separen. Atención a la reacción de ésta. minuto 3:35

Edward deja a Bella. Desde minuto 01:00

Edward vuelve con Bella. Desde minuto 01:50

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Publicado el diciembre 18, 2011 en Opinión. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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